Surgimiento del Nazismo

Aun cuando el antisemitismo había existido siempre, y era palpable lo mismo en Alemania que en otros sitios, las teorías racistas que surgieron en el Siglo XIX encendieron el odio antijudío. Se hablaba de pronto de razas superiores e inferiores, de rasgos y características que ahora el Darwinísmo Social explicaba como científicamente comprobables.

La perversidad de los judíos, su bajeza, ya no radicaban en su fe religiosa equivocada, ni siquiera en el papel predominante y manipulador que jugaban en la economía, tampoco en su aislamiento social, si no en esa peculiaridad biológica que ya no podía seguir siendo ignorada, en la sangre misma que corría por sus venas.

Y de aquel menosprecio, surge a la vez el prototipo de la pureza y la superioridad encarnado en el pueblo alemán.

El culto a la raza aria nórdica, la única, la exclusiva.

La inestabilidad económica por la que atravesaba Alemania, la ansiedad por cambios radicales, marcaron la pauta para que el Partido Nacional Socialista Alemán se lanzara al combate, y tras varios intentos fallidos, lograran proclamar, el 30 de Enero de 1933, a Hitler su Canciller y Jefe de Gobierno.

La voz exaltada de Adolfo Hitler le aseguraba a miles de escuchas en las plazas públicas y en la radio de los hogares de esa Alemania enardecida, que el tiempo había llegado para probarse a si mismos. Aquella guerra de razas, creaba el caldo de cultivo propicio para lo que él llamaría mas adelante, “la Solución Final”, esta obsesión por exterminar gradual y metódicamente a un pueblo entero.

El 20 de marzo de ese mismo año, los nazis habilitaron Dachau, el primer campo de concentración en Alemania. El 1º. de Abril se organizó un gran boicót contra los judíos, privándoles de todo derecho legal o civil, despojándolos de todas sus propiedades y arrinconándolos frente al ya manifiesto y virulento odio nazi.

Esta campaña se basó en reglamentos y decretos, culminando en 1935 con las infames leyes de Nuremberg. Ese mismo año, y para la vergüenza de la humanidad se realiza una quema publica de libros sin precedente. Esas llamas consumieron las creaciones de los grandes pensadores, cuya única falta había sido haber nacido judíos.

Las leyes de Nuremberg los catalogaban como “ciudadanos de segunda clase”, gente que no merecía tener ni un trabajo ni un hogar, y que habrían además ser marcados y denigrados. Durante el régimen nazi, el gobierno Alemán decidió señalar a todos los individuos que no pertenecieran a la raza aria, por medio de una insignia que tenían que portar obligatoriamente y a la vista para así poder ser identificados.

Así, una noche como otra cualquiera, el día 9 de noviembre de 1938, las calles de Alemania y Austria se llenaron de hombres uniformados, de vándalos que corrían con piedras en las manos, irrumpiendo contra negocios y propiedades judías. “La Noche de los Cristales Rotos”, como habría de conocérsele, mas que romper vidrios y presenciar arrestos a diestra y siniestra, marcaba el momento en el que la ley no representaría ya nada, el momento en que las garantías se habían perdido y que el desprotegido pueblo judío estaba a la merced de su trágico destino.

Hitler denunció a los judíos como una organización capitalista internacional que tenía como consigna involucrar al mundo en una guerra que lo destruiría todo. Por consiguiente, lo único que podría evitar tal desastre sería acabar con ellos.

A partir de aquel momento empezaba la pesadilla que ensombreció al mundo entero y enlutó para siempre al pueblo judío.

Al invadir el 1º de septiembre de 1939 Alemania a Polonia, empieza la Segunda Guerra Mundial, y con ella la orden de habilitar ghettos y crear Judenrats, consejos integrados por judíos, que deberían acatar y hacer cumplir a sus correligionarios, las órdenes de los alemanes en los campos de concentración.

Estas calles dejaron de ser las mismas…

Ese aire del que les hablábamos, cambió para siempre… No sonaron más las notas de los cellos…se callaron los violines…y las sonrisas huyeron de los rostros…

Un mundo se desvanecía ante nuestros propios ojos…

Muy pronto fue anunciado que los residentes de las localidades pequeñas serían transferidos a los ghettos.

Operación que duró aproximadamente un año.

La primera ciudad que amuralló sus calles y cerró herméticamente la vida judía fue Lodz, pero el ghetto de mayores dimensiones fue habilitado en Varsovia en octubre de 1940.

Hacinamiento, inanición, enfermedad, muerte…

El 20 de enero de 1942 se llevó a cabo la “Conferencia de Wansee” para formalmente iniciar la “Solución Final” al problema judío. Esta fue convocada por Reinhard Heydrich, director de la oficina de seguridad central de la SS.

La conferencia se llevo a cabo en una villa en el suburbio de Wansee, en Berlín, a donde acudieron los secretarios de estado del los más importantes ministerios de gobierno. Entre las agencias representadas estaban: El Departamento de Justicia, El Ministerio del Exterior, La Gestapo, La Policía del SS y la oficina a cargo de repartir las propiedades judías. La cabeza de la oficina judía de Heydrich, Adolf Eichmann, había preparado las actas para la conferencia. Así se daba inicio a la “Solución Final”.


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